Espectador de la vida

A veces es difícil aceptar la vida como viene, especialmente en aquellas cosas que nos hacen daño y que sabemos frágiles en nuestras almas, que son como un cristal que repentinamente se rompe en mil fragmentos diminutos y nos traspasa las fibras del corazón. Luego es más difícil aun sacar los cristalitos, corazón de espinas, y a cada movimiento nuestro, por leve que parezca, nos duele tanto, somos tejido carnoso, músculo espiritual rasgado. Y que a otros no les duela lo mismo, no con lo mismo, y entonces entendemos la debilidad propia y no la ajena, sólo vemos lo que nos afecta, impasibles los demás. Es difícil ser observador de la vida, ser su espectador, porque exige una distancia que no logramos, ante tanta calamidad, miedo, amenazas, inseguridades. Nosotros, tan televisivos, tan inmunes ya ante la virtualidad de las desgracias ajenas, lejanas y en escenarios familiarmente extraños. Quizás por ser conscientes de ello, se nos antoja en muchos casos que observar la vida, dejarla pasar ante los ojos, sin al menos sentir un mínimo de compasión por ella, es un acto cínico, hipócrita, o cuanto menos, frívolo. No sé si hay compasión sin dolor, pero si el dolor sentido como propio supera la compasión que uno sufre por lo otro, por lo que genera el daño, entonces nos compadecemos más de nosotros mismos que de cualquier otra cosa, y elivíctimismo pasa del otro al yo; entonces, quien necesita rescate soy yo. Cierto. Es difícil ser un buen espectador de la vida, aquel que siente lo que pasa ante sus ojos, pero no consiente que lo invada un victimismo derivado de una empatía a ultranza. Con ello ni ayudamos ni comprendemos mejor al otro, acaso multiplicamos el problema del prójimo en problema propio, no para comprenderlo y ayudar, sino para poder pedir ayuda, asimismo, a cualquier otro que esté observando y se digne a rescatarnos. Por más que nos duela, la vida tiene mucho de espectáculo, y a veces saber mirarlo es todo un acto de difícil comprensión de nuestra (in)humanidad.

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Un comentario en “Espectador de la vida

  1. “Hay otro elemento conocido:el horror de lo que no vemos. La catástrofe observada desde una distancia segura. Observar la muerte a gran escala, pero sin ver morir a nadie. sin sangre, sin gritos,sin figuras humanas, y en este vacio,la servicial imaginación liberada.”“-Cuando pensamos en las cosas grandes, la situación política, el calentamiento de la tierra, la pobreza del mundo, todo parece horrible, nada mejora, noa hay nada que esperar. Pero si pienso en lo pequeño, una chica que he conocido…es estupendo. así que voy a adptar este lema: piensa pequeño.” “Sabado”, Ian McEwanEs francamente díficil ser espectador en este siglo.

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