Las humanidades ante el molino

Molinos de viento

Molinos de viento, de Jaime GC

El pasado jueves 7 de febrero a media tarde, The Littera Project, por iniciativa de Mónica Poza Diéguez (Syracuse University), y con la participación de Fernando Rodríguez-Mansilla (Hobart and William Smith Colleges), Alejandro García-Reidy (Syracuse University), Vitas Carosella (Syracuse University) y Álvaro Llosa Sanz (Hobart and William Smith Colleges), realizó un primer encuentro digital a través de los hangouts de Google+. La charla quedaba asociada a un curso introductorio a las literaturas hispánicas ofrecido por el Departamento de Lengua, Lingüística y Literaturas de Syracuse University, y enseñado por Mónica. De la misma universidad, y con la intención de hacer participar a sus estudiantes de un curso sobre literatura peninsular española, Alejandro se sumó al encuentro, que consistía en ofrecer perspectivas sobre la figura de Don Quijote en el contexto de la famosa aventura con los molinos. Fernando y Álvaro (yo mismo, que me quedé sin acceso al micrófono, pero salvamos la situación mediante el chat) completaron el panel de siglodeoristas, y el invitado de lujo en este caso fue Vitas, estudiante del curso de Mónica donde todos los estudiantes habían realizado una lectura del capítulo VIII del primer Don Quijote. Otros estudiantes siguieron en directo la charla a través de la comunidad de Google+ de la clase (Literatura en Acción) y realizaron alguna pregunta mediante el uso de los comentarios. Posteriormente, el video queda como material de archivo del curso y actividad complementaria sobre la que el resto de estudiantes van a opinar tras verlo estos días.

Me pregunto, tras esta experiencia de charla muy grata que une a profesores y alumnos de varias instituciones universitarias en una actividad común de crítica literaria, si no tendría sentido usar las redes sociales, como aspira la plataforma The Littera Project, para generar grupos amplios, diversos, conectados y bien identificables de especialistas, y unir y reunirlos así en la distancia para que generen encuentros según peticiones y necesidades de los grupos de estudiantes, y por lo tanto, enriquecer las clases con un acceso por demás directo a otros especialistas que no es siempre el profesor de diario. Este trabajo en red, la configuración de hecho de una red que sea operativa y capaz de lograr conversaciones mixtas como esta, en las que varias clases (y el público en general) son la audiencia real y directa (más la que venga después al quedar el video archivado adecuadamente en internet), me parece una de las grandes prioridades para las denominadas Humanidades digitales. Colaboración abierta en redes adecuadamente conectadas.

Es decir, si yo tengo un grupo que trabaja en un momento del curso con algunos aspectos de un poema de Garcilaso de la Vega, y tengo además acceso inmediato a una red de especialistas en el tema o el poema, y acceso con ellos a otros grupos de estudiantes que trabajan algo parecido, ¿cómo no organizar una charla interactiva de este tipo en la que algunos ponentes disponibles dialogan en directo, y otros comentan y preguntan mediante las redes sociales, o dejan opiniones en el blog a posteriori? Esto nos permite intercambiar opiniones, conocer otras personas del campo de interés, iniciar un contacto interdisciplinar con estudiantes que pasan a formar parte de la red educativa, y aportar además valor educativo a la red, un interesante material didáctico en internet.

En este caso hubo cuatro profesores y un estudiante. También me pregunto cómo sería todo al añadir  en la emisión en directo, y por supuesto, al público que sigue la charla por video y redes sociales, otros lectores no especialistas (tal como la academia los define, si nos entendemos), pero que pueden aportar un valor extra de reacciones lectoras ante un texto como el tan famoso y conocido de los molinos de viento. Esas reacciones y perspectivas, traídas de aquí y allá, como el viento mismo, son las que, como las aspas de los molinos manchegos, generan una energía nueva que transforma lo eólico en mecánico, moviéndose la rueda y permitiéndonos, por ejemplo, fabricar la harina para un alimento esencial: el pan. O tamizar el conocimiento, por qué no, en nuestro caso.

Portada ebook don Quijote

Portada de e-book anotado e ilustrado de Don Quijote de la Mancha (ed. de Florencio Sevilla Arroyo e ilustraciones de Gustavo Doré)

Una estudiante se asombraba de la variedad de significados que adquiere el molino en el episodio. Yo diría que no hay molinos sin gigantes a los que temer, don Quijote los percibe como tales, y creo que con esta charla hemos querido conjurar un poco las sombras que a veces la tecnología impone sobre nuestras maneras de enfocar la pedagogía, al no saber muy bien cómo experimentar y acertar con novedades aún no probadas. Y no se trata de hacer comulgar con ruedas de molino. En esta ocasión, creo que no hemos salido vapuleados, como el manchego, y sin embargo hemos desentrañado muchas de sus razones para salir y buscar aventuras. Su aventura fantástico-tecnológica con el molino (instrumento que se extendió en España en torno a finales del siglo XVI) lo hizo tan loco a nuestros ojos como inmortal y digno de un respeto humano.

Es seguro que habrá más charlas+  en estos meses venideros, y esperamos contar con nuevos intercambios  y voluntarios en la red de The Littera Project, un proyecto abierto de colaboración, que no es más que la idea colaborativa y pública que mueve el “open source” informático aplicada ahora al código de la pedagogía digital, donde lo virtual y lo presencial en combinación adecuada nos ofrecen oportunidades magníficas para seguir generando interés y conocimiento.

Dejo aquí el video íntegro de la charla para quien quiera verlo y dejar sus comentarios. Gracias a todos los que ya participaron.

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2 comentarios en “Las humanidades ante el molino

  1. Gracias por extender y compartir la idea del proyecto The Littera Project, y por participar en esta nueva forma de conversación sobre Don Quijote por medio del hangout. Dices bien. Espero que nuestros colaboradores prsentes y futuros amplíen el espacio de The Littera. Creo que las nuevas tecnologías y el open source pueden ayudarnos muchísimo a entender y rediseñar nuestra forma de comunicación con los estudiantes. Abrir (o tirar abajo) las paredes de un recinto como el aula es conectar al estudiante, que puede adquirir conocimiento, no ya únicamente gracias a la autoridad que representa la figura del profesor, sino por la orientación que éste ofrece a sus estudiantes y las conexiones que éste establece no sólo con sus compañeros de clase, sino con un mundo académico que se extiende al mundo real. Ojalá que todas las iniciativas que se están llevando a cabo en este sentido fructifiquen y renueven las humanidades, su función y su sentido.

  2. Gracias, Mónica, por tu aportación, tu iniciativa, e imaginación pedagógica. Y por tantas ganas y dedicación para que efectivamente todos estemos un poco más cerca de comunicarnos y aprender haciendo.

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