Cuando Ramón Gómez de la Serna se volvió un fan de Twitter

Total de grguerias, edición de 1962

Tomo de bolsillo de 1592 páginas en papel biblia, editado por Aguilar en 1962, que contienen las que calculo más de 10.000 greguerías y unas 300 ilustraciones del autor.

El pasado 1 de febrero tuve la oportunidad de presentar en Union College (Schenectady, NY) un proyecto que comenzó en 2010 y del que sigo pendiente a ratos a pesar de algunas interrupciones largas. El objetivo central del mismo, titulado Total de Greguerías, es una edición digital de las greguerías de Ramón Gómez de la Serna, cuya recopilación fue realizada por el autor, con una introducción retrospectiva de su relación con el género, en 1955. La idea, basada en una suerte de textualteridad, de trasvase del libro hasta una base de datos con forma de blog, busca no solo crear un edición en vivo –cada día una greguería, de las más de 10.000 que jalonan el libro–, sino crear una comunidad de lectores para hacer de la experiencia una lectura social –a través de la difusión de greguerías y otras informaciones relativas a ellas y Ramón– en twitter, facebook y flickr.

Total de greguerías, edición de 1962

Retrato de Ramón y portada del Total de greguerías en la edición de Aguilar, 1962.

Hay varios aspectos relevantes, en mi opinión: el perfil del blog y las redes sociales llevan los datos reales de su autor, como si él mismo fuese el editor, lo cual acerca su personalidad a los lectores digitales; otro es la posibilidad de añadir frases e informaciones, enlaces a materiales sobre el autor para mantener vivas las redes sociales; un tercero es la posibilidad para el público de dejar repuestas a Ramón mismo en el blog y las redes sociales, iniciar discusiones, y la posibilidad de agradecer personalmente con retweets a las greguerías o informaciones que otros lectores están aportando en estas redes; y por último, hay un aspecto multimodal que además invita a expandir el universo de las greguerías generando una cultura participativa enriquecedora de la edición: algunas fueron también dibujadas por el propio Ramón, y la recolección en un muro de imágenes coral en el servicio Flickr ha permitido que otros usuarios se sumen a la iniciativa y aporten sus greguerías fotográficas, al impulso de metáfora humorística iniciada por el autor. Nada de ello colisiona, además, con la preservación del texto original, sino todo lo contrario: potencia sus cualidades y expande su universo literario. El editor se convierte en testaferro del autor, y sin duda, en un gestor de contenidos literario, que da sentido y organiza la actividad literaria de todo tipo –texto, enlaces, etc.– en torno al universo creativo de su autor. Todo ello, para mí, en su combinación, forma parte indispensable de una edición digital del aquí y ahora, y un ejemplo de cómo las humanidades digitales, aunadas al afán de difusión pública, pueden constituir un servicio que crea puentes de comunicación literaria de gran calidad, profesionales, eficaces, y aptas para el disfrute de un público digital variado.

Dejo aquí la presentación, con la intervención en inglés, que pronto verá, espero, una versión en español publicada en forma de artículo.

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